hoy la desidia supero mi honra.



Escribo desde la no sapiencia, desde el amargo raspado que deja en la garganta el haber tragado odio, saliva y lágrimas.

No hablaré de lo obtuso y ciego del odio, de lo abismantemente transformador que puede volverse un recuerdo negativo, un susurro frío que nos hace perder nuestro norte, que ya era lejano y nuboso.

Quiero hablarle al tesón, a la energía de ese hombre que fue capaz de negar sus afectos, su emoción, sus ganas de escapar, su deseo de correr, su necesidad de llorar, a ese que tuvo que limpiar su lágrimas sucias en la soledad, de ese que fue golpeado, por el tiempo, por los amigos y por su propio orgullo, a ese que nadie valoró.

A ese le digo:

"tu sabes lo que en tu corazón es lo correcto, tu sientes que eres solo un peón, regocígate de ser el útil, regocígate de acompañar, si, a veces sólo esa es tu función, acompañar".

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Viajaba en solitario para acompañarse de su sombra, el viento cortaba sus anhelos y con crueles nubarrones reflejó su oscuridad.
Al caer violentamente en la tierra fué cuando más se elevó, estirando sus dedos hacia el cielo cogió al sol con sus manos, se hizo sol y volvió a brillar.

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Agradecer...

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Otra vez entre hielos.