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Estoy perdido...

No me encuentro aún, creo que el exilio cumple inexpugnablemente con su promesa:
"Ven a mi, aléjate de todo lo que consideras tuyo, cómodo y calmo... acá encontrarás respuestas a tus preguntas... ven"

Claramente abandone todo, di un salto hacia el vacío, solo han habido preguntas, ninguna respuesta, día a día camino entre terreno pantanoso, no encuentro pilares ni suelo firme, mis días se van entre tenues luces cuadradas y luces redondas, todas artificiales y en ocaso.

LLegarán las respuestas? francamente no lo creo, ya no lo creo. Los caminos de luz ya son parte del pasado, mis maestros me lo advirtieron antes:

LLevabamos más de una semana navegando por el egeo visitando aldeanos de las islas que se dedicaban a la pesca de un tipo particular de pez que a los gringos segunellos les encantaba, por lo que con el turimo muchos de sus hábitos habían cambiado y poco a poco perdían su cultura en manos del turismo.
Mi maestro me obliga pescar y comer ese pescado, luego me dice: "Tu crees que el sabor del pescado es algo muy característico de esta zona? No, dije masticando una textura que me parecía muy conocida de otras latitudes, de mi mas tierna infancia, entonces estarías dispuesto a no comerlo nunca más en tu vida? Si le dije, estaría dispuesto a no comerlo nunca más.

Más temprano de lo que te imaginas decidirás libremente dejar de provar un tipo de alimento y en ese momento notarás su carencia todos los días hasta que te respondas tres preguntas claves: ¿Qué alimento necesito?, ¿Porqué no puedo conseguirlo? y la más importante de todas ¿Cúanto me alimenta?

Quizás ahora es realmente el momento de responder alguna de ellas... hasta conseguirlo sigo entre la oscuridad y el hambre...

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Agradecer...

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Otra vez entre hielos.