Un 24 de julio una no vidente de la feria que frecuentaba ir a comprar verduras y frutas, hábito en franca retirada, me dijo que yo era un florista.

En ese momento le dije que si, que así exactamente me sentía...

Ahora varios años después haciendo más o menos lo mismo desde ese momento, me miro las manos y están más bonitas que antes, pero siento que trasformo poco mi mundo alrededor...

Me he alejado de esa sutileza de lo hermoso, de la ternura de lo simple, de lo profundo de la emoción esbozada... quizás no me he alejado, simplemente no veo...

Como a ella le gustaba, cuando visitabamos una ciudad siempre quería ir a algún cerro y mirarla hacia abajo, precisamente estábamos en una ciudad desértica, esperando el atardecer en la cima de un cerro que nos dejaba ver toda la ciudad que poco a poco empezaba a encender sus luces y poco a poco empezaba a apagar sus sonidos.

Entonces como era habitual en esos tiempos, yo interrumpo el maravilloso cuadro y le digo "Maestra, hace unos días que no siento la maravilla del toque suave de la brisa o el cariño de nuestros animales cuando nos acopañan en nuestras caminatas entre pueblos y ciudades, ¿qué me pasa? ¿qué le pasa a mi corazón?."

Sin prestarme atención, aun concentrada en los sectores de la ciudad que uno a uno iban encendiendo sus luminarias me dice, "quizás el problema no está en tu corazón, quizás el problema está en tus sentidos, en tus ojos que no ven, en oidos que no escuchan, en tu piel que no siente...

Debes aprender o reaprender que antes de volver a emocionarte por las cosas debes percibirlas y ahí está el problema, has dejado de percibir porque estás más ocupado en lo que pasa acá arriba", y me mira por un segundo y me toca la cabeza con la sandalia...

 y me dice "Te invito a contemplar el nacer de una noche"

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
El problema esta en tu piel que no siente.. O no te hacen sentir?
Estoica ha dicho que…
Maestro: ¿Qué hago si el cuerpo y la voluntad ya no quiren seguir dando la batalla?, la niebla se ha vuelto espesa y su humedad no me quita la sed. He olvidado como se hace para ver.

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Agradecer...

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Otra vez entre hielos.