La espera
Una vez más se me acercó el maestro para consolarme, ya había pasado tanto tiempo que no podía recordar bien cuanto, ya había pasado tanto tiempo sin sentir los pies que ya había olvidado cómo se caminaba...
Él desde el otro lado me dijo: intenta ver la luna mañana... va a estar llena y cerca del atardecer va a aparecer por esos cerros que ves desde la pequeña abertura de tu celda.
Siguió: Y qué importa, porqué es esa luna importante? estoy seguro te preguntas, bueno esa es la tercera luna llena desde que nos dejaron acá, y es el momento de salir, es el momento para que el viento cambie, es tiempo para empezar de nuevo nuestro camino en libertad.
Eso dijo, se volteó a su rincón y no dijo más.
Casi ya no me quedaba esperanza, pero poco a poco durante ese día fui recorriendo la historia que nos había traído hasta aquí: una celda de 2 por 2 a 523 msnm, en una cueva en pleno desierto en una oficina del norte de Chile, con frío todo el día y más frío durante la noche.
Habían sido las tentaciones del poder de otros y las necesidades de otros de humillarnos, nuestro error? mirar siempre a los ojos y decir siempre la verdad mirando a la cara, esto no debe hacerse, me diría mi maestro más tarde, en un mundo donde la mentira y la traición son las formas de relacionarse entre esta comunidad.
Y qué pasaría esa noche en que la luna apareciera? Me hice esa pregunta durante todo el día, y cuando la ví apareciendo entre las lomas desnudas frente a mi celada oscura por una abertura en la roca, miré hacia mi maestro y le dije: la veo, la veo, ya se ha mostrado, ahora qué va a ocurrir?
Lentamente se gira hacia mi, sin mirar la abertura y mirándome con sus ojos cansados me dice: hoy es mi cumpleaños, hoy deberíamos haber llegado a la Capital, hoy iniciarán nuestra búsqueda, mañana habrá una lucha entre esta comunidad y mis maestros vendrán a liberarnos...

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