Ojos que sufren

He estado viajando desde hace algunos años.

He visto de cerca el vacío, el hacer nada, el sentir nada, el no poder creer en algo, el no poder convencerte a ti mismo de que estás en ese minuto ahí contigo.

He visto como la desesperanza te lleva lejos, a vagar en un océano de posibilidades tristes y grises, sin mirar ninguna y sin sentirte mirado por alguna.

Yo estaba sentado con las piernas cruzadas observando el crepúsculo obstruido intermitentemente por unos pétalos rojos y el viento. Mi maestro a mi lado solo mirando dentro suyo, frente al mismo atardecer y las mismas flores.

Las posibilidades existen dentro de algunos futuros, pero esos futuros posibles primero deben estar en ti, en tu mente, en tu imaginación, en tu deseo, en tu decisión de crear, en tu decisión de desearlos, en tu decisión de vivirlos.

Entonces mientras pensaba eso, mi maestro se pone de pie frente a mi, yo no alcanzo a seguirlo me mira y me dice desde arriba "bien, creo que este tiempo has visto eso que debías ver para poder ver en ti aquello que viste en otros, porque a veces es más fácil ver el camino de otros que el propio, el sufrimiento en otros que el propio, la angustia en otros que la propia, porque a veces es necesario poder vernos en el reflejo del otro, pero esto ocurre solo cuando miras a los ojos, y a veces solo cuando el otro está a punto de llorar, son esas lágrimas, esos ojos vidriosos de todos esos otros los que a ti te han servido para mirarte y descubrirte".

Esa vez estábamos recorriendo el bosque entre pueblos de culturas extrañas para mí, yo ya llevaba más de dos años solo vagando y viviendo debajo de distintos árboles, comiendo de lo que me daban y bebiendo de lo que encontraba, sólo dos días atrás mi maestro había vuelto, a él no se le notaban los 700 días, a mi sí.

Ahora veo nuevamente un futuro, veo lo luminoso de él, lo veo claramente de nuevo.

Tienes algo que decirme? me pregunta arrodillado para estar a mi nivel de visión nuevamente, si, le digo, qué puedo hacer con esa mezcla de compasión, culpa y alegría después de haber visto lo que he visto?

Estas comunidades son comunidades sufrientes, nada de ese dolor es por ti, ninguna de las lágrimas que has visto son por ti, así como tu te viste en sus ojos sufrientes, ellos se vieron a sí mismos en TUS ojos sufrientes...

Otra vez y luego de todo este tiempo, mi maestro me muestra el resumen del aprendizaje, tal vez reasignar el significado adecuado a la certeza de que yo también soy alguien que sufre me hace descubrir día a día un poco más en este viaje.




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