RocaLeón


Las ideas más revolucionarias, al principio parecen carecer de sentido... parecen ser lo común, lo que se ve con los mismos ojos de siempre, parecen ser aquello que todos ven sin encontrar nada especial en ellas...

Encontré sin pensar ni buscar, esa roca que inspira, pero yo buscaba un altar (que se ve a tu izquierda, cerca de tu nariz), te encontré sin querer, en realidad te me apareciste días después, al revisar las fotos de mi altar.

Oh ya van tres veces que tu te apareces en mi camino¡¡¡ la primera en la soledad del Caribe, la segunda en Holanda, la tercera en este Desierto mío.

Ni por un momento olvido que este es mi desierto, pero siempre recibí de ese suelo estéril una nueva chispa de vida, cuando buscaba paz siempre me incitabas a alistarme por otra batalla...

Cuando buscaba agua, me ofrecías sol, me sorprendías con el calor cuando estaba convencido de que necesitaba el frío, me inundabas de energía cuando yo languidecía, hoy en cambio no me sorprendes con lo nuevo, te reflejas, me entregas lo que hago, lo que soy, me dices:
"... deja ese borrego, quiero renovar nuestra alianza,  no con una gota de sangre... quiero renovar nuestro pacto, pero  el mismo...  el que honramos a diario, el que llevas pegado a tu muñeca izquierda, el que lucha, el que muere cada día, el que comparte el sufrimiento, el que entiende (o intenta) el sufrimiento de los que en ti buscan refugio... el que le da sentido a esa lucha, a tu lucha... tu no eres ese que mata borregos...

Porque eres ese otro...
Porque no necesito otra sangre roja...
Porque quiero que la sangre siga circulando, la misma, esa sangre...
Porque quiero la sangre del Rey...




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