Que nunca se acabe .

En su honor diré que ella es una inspiración contínua, una luz esporádica que lo ilumina todo, que lo cambia todo por un segundo, que todo queda con nuevos colores después de su venida.
No puedo resistirme a ella, comienza suave, como volándome en círculos, como rodeándome en espiral, subiendo, volándome la cabeza con cada aproximación repentina y alejándose para demostrar iniciativa.
Como siempre todo lo de siempre fue más que lo de siempre, un regalo de ella, de sus ganas de crecer, de encontrarse, y yo en la mitad de todo recibiendo su amor, regocijándome con su mirada perdida y sus piernas zigzageantes.
Espero que pueda encontrar lo que busca, hay puertas que solo ella puede abrir, hay corazones que solo ella puede llenar, hay lugares en que no puedo acompañarla.
Solo puedo albergar dentro su recuerdo, no deseo ni espero nada, mis ojos guardan un movimiento especial cada vez que pienso en ella, y los suyos se cierran con mi recuerdo.
Esa noche terminó de día, veía como se alejaba de mi como tantas otras veces, yo me acosté otra vez empapado de su olor, de sus besos, todo a mi alrededor sabía a ella, una hermosa forma de volver a recordar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me desperté y era temprano, la luz del día me invitaba a despertar, no podía, los sueños que no son sueños me obligaban a ebozar una sonrisa y a respirar profundo en la almohada.
Con gran esfuerzo salí de la cama, mi cuerpo no tenía mi perfume, estaba envuelto por otro, en cada uno de mis cabellos, cada uno de mis dedos y con agua lo convertí en recuerdo.
¡Sonrisa delatora! te dibujaste en mi para recordarme cuan real es lo intenso.
Así salí al mundo, a mi mundo otra vez, todo era igual, aparentemente simple.
Terminé la jornada escapando al mar, caminé, lo miré profundo y escribí lo que no debo decir, fue entonces cuando decidí volver a quien me entrega toda su alma incondicional y ciegamente.
Su puerta me miró incidiosamente y le saqué la lengua, luego se abrió y ahí estaba él, mareado de consancio, agradecido de verme, prendido a mi cintura.
No es descaro, es reconocer que no soy completa sin esta parte de mi, que puedo ocultar, que puedo omitir pero simpre estará ahí, en mi esencia.

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